viernes, 23 de agosto de 2013

El que nunca hace nada

Vaya homenaje digno de un rey el que recibió Raúl, sin duda el mejor. El mejor en doble sentido, el mejor en cuanto a la ceremonia y el partido y el mejor en cuanto a él. Seguro que habrá más homenajes, pero jamás superaran al de ayer, estoy convencido.

Seguramente, cuando vayáis por éstas líneas pensaréis que habrá algún otro que también sea agasajado como hace unas horas lo fue "el Gran Capitán". Pero yo creo que no, y explico por qué:

Cuando yo era pequeño Raúl ya goleaba en el Bernabeu y en toda Europa, todos le admiraban incluso por encima de los grandes mitos, vease Zidane, vease Hierro, vease quien fuera que jugase junto al "7 de España". 

Yo siempre he pensado que, cuando de verdad disfrutas de un gran fútbolista es cuando dejas de ser un niño y comprendes un poco mejor el mundo del fútbol... pero el señor Raúl me ha demostrado porque era mi jugador favorito desde muy niño y porque comprendía mejor que los adultos su juego:

marcaba muchos, muchos, muchos goles, de todos los colores, de toda clase y condición, de oportunista y de jugadón personal, del manco, cojo, de culo7espalda, de cuchara, aguaíns... Raúl González Blanco siempre hacía algo para marcar, incluso cuando menos lo esperabas... ahí estaba él, "el que nunca hace nada", así lo llamaban precisamente por esto, porque parecía que no hacía nada especial y de pronto... golito de Raúl. 

A los niños que, (estos no son sabios como los adultos -que creen saberlo ya todo-, pues son verdaderamente sabios), como yo, vimos a Raúl crecer como jugador mientras nosotros crecíamos como personas, nos dábamos cuenta de que lo daba todo, todo, todo, por marcar. Pero no era una obsesión, vease Cristiano (ayer no se supo nada de él), no era tampoco una facilidad asombrosa, vease Messi, NO. Es que Raúl estaba por encima de eso, pues parecía que corría por el campo... de la mano del gol; es que siempre estaba ahí, en el momento apropiado, en el sitio apropiado. 

No era muy rápido, ni muy habilidoso, ni muy alto, ni tenía un golpeo especilamente bueno de cabeza, ni un disparo muy potente, ni tenía mucha clase... era (y aún es) un jugador normalillo, sin grandes alardes... eso es lo que lo niños que apreciábamos y considerábamos como extraordinario. Porque cuando uno es ya mayor, espera ver espectáculo, jugadas increíbles, preciosismo y filigranas, regates imposibles, goles antológicos... pero es que un niño sólo quiere... que su equipo marque, y a ser posible que gane el partido. Pero todo lo demás le es más bien indiferente, o al menos, secundario.

Y Raúl era (y es, como vimos ayer) el gol, y lo es como nadie lo será jamás, por mucho que le superen en números o estadísticas. Porque mientras unos viven un idilio con el gol, o están emparentados con el, Raúl es el gol, y no se concibe al "Ferrari Blanco" sin el. Otros jugadores destacan y destacaron por muchas otras cosas, el 7 eterno sólo por el gol. Ayer, como no podía ser de otra manera, lo comprobamos: marcó el primero pudo repetir el de hace 17 años en el mismo escenario, y en la misma posición. 

De hecho, tengo un vídeo con T-O-D-O-S, si todos, los goles de su carrera en el Madrid. Son goles de Raúl, no son goles "asecas", son goles que sólo el podía hacer. Y sino, por qué será que tiene más "goles propios" que ningún otro jugador... el gol del "aguaíns", sin ir más lejos, y es que Raúl se merendaba a los porteros con "su cuchara". Vuelvo otra vez al día de ayer, ¡qué golazo, señoras y señores! y díganme si se esperaban ustedes semejante definición, semejante control... lo puedes esperar de Villa, de Messi, de Cristiano, Ronney... estos son super clase, pero por eso mismo Raúl is different porque siempre te sorprende con algo nuevo, con una genialidad.

Y si hay algo que diferencia a los niños de los adultos es su capacidad para sorprenderse y aceptar las cosas como son, sin dudar de aquellas que, a todas luces, parecen inverosimiles o ilógicas, o absurdas, o imposibles de creer. El niño acepta lo que ve, como yo acepte que Raúl es el ejemplo a seguir, aunque nadie pueda hacer lo que ha hecho, puedes elegir intentarlo, fijarte en él, en vez de en las grandes figuras y astros de este deporte, que serán muy buenos, pero les falta ese algo que tiene el Gran Capitán, que le hace ser EL MEJOR JUGADORE ESPAÑOL DE LA HISTORIA, para muchos, claro. ¿Y por qué? Porque es:
"El que nunca hace nada, Raúl".

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